Aléjate de las quejas… no te permiten ver la realidad

Abre tus ojos, mira dentro. ¿Estás satisfecho con la vida que estás viviendo?. 

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Es completamente normal que una persona muestre inconformidad ante un hecho, circunstancia o decisión, es parte de la naturaleza humana manifestar nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, sin embargo, cabría reflexionar hasta qué punto  expresar nuestra inconformidad es una actitud sana y liberadora, más aún cuándo reclamamos por justicia, y cuándo deja de ser una situación momentánea para convertirse en una costumbre  y nos comienza a resultar normal vivir en una constante queja.

Las quejas consisten en manifestar el desacuerdo con alguna situación como bien lo mencionamos, o sencillamente con el accionar de alguna persona, nos molesta, nos entristece, nos hace sentir mal, pero el principal sentimiento o emoción que generó la queja es un sentimiento de rabia, en principio porque sentimos que de alguna manera no estamos obteniendo lo que deseamos, o que no es justo lo que sucede o simplemente no es lo que esperábamos.

¿Qué pasa cuando se convierte en costumbre el día a día de nuestra vida, vivir en una constante queja o rodeado de aquellas personas que naturalmente lo que hacen es quejarse permanentemente? no se trata de que la queja sea un mal proceder, nada es completamente bueno o completamente malo, sería insensato reprimir nuestras opiniones, particularmente cuando pueden ser consideradas, además es un ejercicio sano para el ser humano y una manera de comunicarnos, sin embargo, vivir en una permanente queja no nos permite ver más allá, ubicamos nuestra atención y nuestro pensamiento en el accionar de los demás, incluso cuando ya deja de afectarnos a nosotros mismos, no es una cuestión de solidaridad con el resto del mundo, más bien de diferenciar y comprender, que hay una línea muy fina entre poder manifestar lo que no nos parece justo y vivir en una constante queja hasta que llega a ser una situación irracional.

Sin razón se queja del mar el que otra vez navega.

 

De allí vemos personas que se quejan constantemente de casi todo lo que les rodea, del clima, de la manera en la que sonó el despc125fa73-086d-413e-bf3c-35f1cd5b9196ertador, de la llamada que recibieron o la que no, la noticia que escucharon buena o mala, de la falta de tiempo, del tiempo que les sobra, de la escasez o exceso, de la situación económica, de la situación política, de la situación social, de la ropa que tienen en el clóset, del peinado que llevan y de prácticamente y absolutamente todo lo que les rodea y de lo que forma parte de su entorno…

Hacemos a un lado la importancia y la vitalidad que hay en cada suceso de nuestras vidas, en cada circunstancia de tu propia vida y que no se trata de negarnos ante lo que nos ocurre y acontece, sino que vivimos en un presente, en nuestro propio presente y que más allá de no asumir las cosas, es un tema de actitud, el dolor siempre llega, lo mismo la inconformidad.

Cuando recibimos visitas desagradables procuramos atenderlas y salir de esa situación rápidamente, no nos hacemos a un lado o nos apartamos en la mayoría de los casos, sencillamente lo atendemos y salimos, consiste entonces en hacer un tanto lo mismo con las quejas…

¿Por qué la gente cree que llorando y quejándose de lo triste que es su vida va a merecerse cualquier cosa mejor? Xavier Velasco

 

Si consideras que tu opinión puede ser tomada en cuenta, puedes aportar algo realmente positivo, manifiéstalo, pero no permitas que esa emoción que está generando tu inconformidad se inicie desde la ira, no permitas que este sentimiento se haga costumbre en tu día a día, que invada tu ser, tu verdadera esencia, al contrario, en lugar de al levantarte, observar todo aquello que te molesta y darte cuenta de todo aquello que representa y genera una queja en tu vida, transfórmalo y pásalo al bando contrario,  observa todo aquello que sencillamente coloca una sonrisa en tu cara, aquello que te hace sentir pleno, el canto de un pájaro, ese clima soleado o la fresca lluvia, el ondear de los árboles con el viento, una mano amiga, un programa que te gusta o ese buen café…

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Disfruta de aquellas cosas que te hacen ser un ser humano, que te recuerdan que eres una persona excepcional y maravillosa y liberate de aquellas quejas permanentes y de ese entorno de quejas que sencillamente se convierte en un velo y nubla tu verdadera visión.

No envenenes más tu alma con malos momentos, no llenes más tu vida de quejas y menos aún que alguien más lo haga, siempre ve más allá y día a día aunque sea un poco, corre ese velo que nubla tu juicio y te aleja de tu verdadero ser.

 

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