No pierdas tiempo reteniendo lo que de cualquier manera se irá…

 

Retener no es tener, son cosas tan diferentes y, mientras más aprisionemos más vacíos, más solitarios nos quedaremos, no retengas nada y lo tendrás todo. 

 

Los seres humanos tenemos la virtuosa capacidad, de tener siempre activo y alerta ese sentido extra que nos susurra que algo sucede o está por ocurrir, y si bien no le prestamos atención la mayoría de las veces, somos lo suficientemente perceptivos para darnos cuenta cuando algo o alguien permanece a nuestro lado placenteramente o simplemente porque de alguna manera lo estamos reteniendo.

Los hijos, los amigos, las parejas, la familia, todas estas personas son en gran medida transitorios en nuestra vida, y aunque algunos pueden durar y permanecer más tiempo a nuestro lado, es claro que sigue siendo una situación pasajera, nadie es permanente ni indispensable en la vida de nadie y en algún momento debemos dejarlos partir.

 

Algunas personas piensan que aferrarse a las cosas les hace más fuertes, pero a veces se necesita más fuerza para soltar que para retener.

 

 

Incluso nuestros propios hijos, donde nuestros roles de padres suelen extenderse hasta que nuestros hijos son adultos y más allá, y no abandonamos este rol por el sencillo hecho de no perder nuestra identidad de padres, lo mismo ocurre con la pareja, sin embargo esto se torna un poco cuesta arriba, porque sencillamente no tenemos sobre nuestra pareja el mismo control que en algún momento podemos ejercer sobre nuestros hijos, la persona que tenemos a nuestro lado, al igual que nuestros hijos no nos pertenece y tiene la independencia y el poder de marcharse cuando así lo decida.

La mayoría de las personas solemos identificar este momento previo a la partida de algún ser, percibimos cuando nuestra pareja comienza a alejarse, cuando se abre una brecha, una distancia, bien sea a través del conflicto, de la indiferencia o de una neutralidad casi hiriente, entonces comenzamos a bombardearnos con una serie de pensamientos que nos mantienen alerta, no siempre fue así… por qué no puede volver a ser como antes? que pasó a través del tiempo, fue mi culpa?…

 

El caso es que podemos dejar que las dudas y preguntas nos agobien,  podemos pretender alargar las cosas y dar tiempo al tiempo con la firme esperanza de que todo volverá a ser como antes, pero sencillamente una mañana al despertar, nos daremos cuenta de que lo pasado quedó atrás y de que ahora vivimos en un presente en el que día a día debemos enfrentar el hecho de que esa persona que está a nuestro lado, dejó de estar por placer, que su mirada es fría y distante, que sus explicaciones ya no justifican, que pasar tiempo juntos ya no es primordial y que dolorosamente los espacios están llenos de ausencias…

 

 Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito. 

 

Cuando la distancia y la lejanía llegan a nuestras relaciones, debemos tener la sabiduría, sensatez y humildad de reconocerla, porque de igual manera llegará, poner tiempo de por medio, excusas, justificaciones, no evitará lo inevitable, más vale dejar que cada quien siga su camino y sea libre de hacer lo que quiera, en lugar de retener a las personas e indirectamente retener las situaciones, vale la pena preguntarse si la situación en la que me encuentro me hace realmente feliz y entender también la posición de la otra persona.

Si en tu espacio no hay felicidad,  no hay comprensión ni compasión y especialmente no sientes amor o no sientes ser correspondido y no hay manera de reavivarlo, es mejor dejar ir lo que ya no se puede retener…

Añadir a favoritos el permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *